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¿Qué son los microplásticos y cómo nos afectan?

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Actualmente los seres humanos utilizamos una gran cantidad y variedad de plásticos en nuestra vida cotidiana, llegando a producir 8.300 millones de toneladas métricas de plástico desde 1950. Y por si esto fuera poco, solo el 9% de los residuos plásticos se recicla, provocando que la gran mayoría termine en vertederos y en el medio ambiente, donde se separa en micro partículas que contaminan aguas, aire, dañan la fauna y, en última instancia, son ingeridas por nosotros. 

Esto se ha convertido en un problema a escala global, debido a la gran cantidad de plásticos que usamos y desperdiciamos a diario, y por eso queremos concienciar de este asunto con nuestro artículo de hoy. 

Definición de microplásticos

Definimos como microplásticos a las pequeñas partículas sintéticas provenientes de derivados del petróleo, que son difícilmente degradables y cuyo origen se encuentra sobre todo en la actividad industrial y el consumo doméstico. Lo podemos encontrar en detergentes, dentífricos, en productos cosméticos como exfoliantes y protectores solares e incluso en muchas fibras sintéticas de ropa, entre otros. 

Debido a que la frecuencia de uso de estos productos suele ser de consumo diario y siempre se usan en contacto con el agua, los microplásticos que contienen se vierten a un ritmo constante en nuestras aguas residuales

Pero su principal problema lo encontramos en su naturaleza tóxica y abrasiva, además de ser difícilmente tratables en la filtración de las depuradoras debido a su pequeño tamaño, que suele ser menor de 5 mm. Por tanto, estas partículas contaminantes acaban siendo desechadas en ríos, mares y océanos provocando serios daños a una gran parte del medio natural. 

Su presencia es prácticamente invisible al ojo humano, y por ello la mayoría de la población no se preocupa de lo perjudiciales que pueden llegar a ser para los seres que los ingieran, desde invertebrados hasta peces, aves y mamíferos acuáticos. Estos residuos llevan acumulándose de manera descontrolada en nuestro medio ambiente desde hace cuatro décadas, y representan más del 50% de los millones de toneladas de plástico que se vierten anualmente al mar. 

Tipos de microplásticos

Hoy en día estos compuestos sintéticos se clasifican en dos categorías principales, primarios y secundarios. Los microplásticos primarios se consideran aquellos que, después de su uso, llegan al medio natural en su forma original, es decir, en el mismo estado en el que se han sintetizado. En esta categoría los microplásticos se encuentran principalmente en forma de gránulo (microesferas) por lo que una vez de usan, se cuelan por el desagüe y debido a su pequeño tamaño, se pierden entre los filtros y no se tratan en las depuradoras. Un ejemplo serían las partículas que están en los geles exfoliantes y las pastas de dientes. 

Por otra parte encontramos los microplásticos secundarios, cuyo origen lo encontramos en la degradación de otros productos plásticos, por lo que proceden de la fragmentación de grandes estructuras sintéticas o de la liberación de fibras durante el lavado de telas, prendas de ropa y alfombras (conocidas como microfibras).

Aunque se haya establecido una diferenciación entre categorías, ambas son extremadamente tóxicas y persistentes en el medio ambiente. Esto es debido principalmente al origen de sus componentes, mayoritariamente formados por dos tipos de plástico: el primero, el polietileno (PE), componente poco degradable pero muy simple y económico de sintetizar, suele ser el componente plástico que más se utiliza a escala mundial, en bolsas de plástico, botellas, algunos cosméticos o jabones; el segundo es el polipropileno (PP), usado normalmente para fabricar tampones y fibras sintéticas de prendas de ropa y otras telas textiles. 

También encontramos otros plásticos derivados que contribuyen en la contaminación por microplásticos, como el poliestireno (PS), el polivinilo (PV) o el nylon, que actúan con la misma toxicidad y abrasividad sobre el medio ambiente. 

Impacto de los microplásticos

La cantidad de plásticos que los seres humanos hemos generado desde que se inició la producción a gran escala de materiales sintéticos a principios de los años 50 alcanza ya los 8.300 millones de toneladas métricas: con un peso equivalente al de 80 millones de ballenas azules o 25.000 Empire State Buildings. Estos son datos del estudio Production, use, and fate of all plastics ever made realizado en 2017 por la Universidad de California en Santa Bárbara, la Universidad de Georgia y la Sea Education Association

De forma exponencial, la producción de plástico se ha multiplicado con el transcurso de los años, pasando de 2 millones de toneladas métricas en 1950 a más de 400 millones en 2015, y la tendencia no parece remitir: de la totalidad de plástico producido entre estas dos fechas por los seres humanos, la mitad se generó en los últimos años. Una de las causas principales del incremento en la producción de plásticos es la brevedad de su vida útil, ya que la mitad se convierten en residuos después de cuatro años de uso o menos. Aunque lo más preocupante es que solo el 9% de estos residuos fue reciclado, mientras que un 12% fue incinerado y un 79% acabó en vertederos o en el medio ambiente

Gran parte de los residuos que acaban en el medio ambiente lo hace a mares y océanos, donde el agua, el sol, el viento y los microorganismos van degradando el plástico hasta convertirlo en estas diminutas partículas conocidas como microplásticos. Estas partículas son ingeridas por el plancton, los bivalvos, los peces y hasta las ballenas, que las confunden con comida. 

En 2016, un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) informaba de la presencia de microplásticos hasta en 800 especies de peces, crustáceos y moluscos. 

¿Cómo combatir los microplásticos?

Cada vez encontramos más países que están implementando políticas para reducir el consumo de plásticos y frenar la contaminación – más de 60 según informes de la ONU de 2018 – , algunos como Reino Unido, EE.UU., Canadá y Nueva Zelanda ya han prohibido la fabricación de productos de cuidado personal que contengan microesferas. 

Se estima que durante una sola ducha con un gel de baño que contenga microesferas hasta 100.000 bolitas pueden colarse por el desagüe e ir a parar al océano. 

Y Costa Rica anunció en 2017 una estrategia nacional para prohibir todos los plásticos de un uso uso, reduciendo así la cantidad que van a parar al océano, a ríos o a bosques. En Kenia, lleva prohibida desde 2017 la producción, venta, importación y uso de bolsas de plásticos, al igual que en Ruanda, que predica con este ejemplo desde 2008. 

Siguiendo estos ejemplos, la Unión Europea ha prohibido recientemente los plásticos de un solo uso para los que haya alternativas asequibles como, por ejemplo, los bastoncillos, cubiertos o platos y las pajitas. Y en el caso de productos para los que no haya alternativas asequibles, el objetivo es limitar su uso imponiendo tanto un objetivo de disminución del consumo a nivel nacional como obligaciones de gestión y limpieza de residuos a los productores. 

Desde Planeta Eco te animamos a reducir tu consumo de plásticos diario para ayudar a conseguir un futuro mejor para nosotros y las generaciones venideras. 

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